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El presidente de Serbia disolvió el Parlamento y convocó elecciones anticipadas
El proceso estaba previsto para 2027 pero se adelantó por temor a que «corra riesgo la democracia». El país guarda relaciones tensas con la Unión Europea por ser pro China y Rusia.
El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, disolvió este miércoles el Parlamento y convocó elecciones anticipadas para el próximo mes. La decisión responde a un intento suyo de prolongar su permanencia en el poder presentándose como candidato a primer ministro, tras más de 10 años en el poder y una relación tensa con la Unión Europea (UE).
Vucic, un populista que lleva 12 años en el poder, se enfrentó a casi dos años de manifestaciones contra la corrupción desencadenadas por el derrumbe de la marquesina de una estación de tren en la ciudad de Novi Sad en noviembre de 2024, en el que murieron 16 personas.
Serbia disolvió el Parlamento y convocó elecciones anticipadas
«¿Habrían sido necesarias estas elecciones para nosotros si no existieran tales tensiones, si no hubiera tales conflictos políticos? Sin duda, no serían necesarias», afirmó Vucic en una declaración televisada.
Vucic gobierna desde 2014 y ostentó el poder en dos cargos: el de presidente y también de primer ministro. Aunque supervisó una etapa de desarrollo económico, se enfrentó a un creciente resentimiento contra lo que se percibe como corrupción y autoritarismo.
Aun así, cuenta con el apoyo del gobernante Partido Progresista Serbio, que el sábado lo designó candidato a primer ministro para las próximas elecciones. No está claro si Vucic dimitirá de su cargo de presidente antes o después de las elecciones parlamentarias.
Un liderazgo en tensión con la Unión Europea
Pese a haber candidato a ingresar a la Unión Europea desde 2014, Serbia consiguió escasos avances en su proceso de adhesión bajo el mandato de Vucic, quien mantuvo estrechas relaciones con Rusia y China.
Lejos de progresar en las modificaciones que exige el bloque a sus potenciales integrantes, el líder nacionalista chocó con Bruselas por lo que considera el retroceso democrático bajo su gobierno, las limitaciones a la libertad de prensa y a la independencia judicial, así como su negativa a imponer sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania.
A ello se sumó en la última semana el rechazo al multitudinario homenaje público rendido a Ratko Mladic, criminal de guerra y excomandante del Ejército serbobosnio, quien recibió un funeral con honores el lunes, pese a haber sido condenado por genocidio en la Corte Penal Internacional (CPI).
El respaldo oficial –y de buena parte de la oposición– y la participación de algunos integrantes del Gobierno serbio en las exequias al llamado ‘Carnicero de Bosnia’ recibieron el repudio del presidente del Consejo Europeo, António Costa, y de la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.




