Trump frena los ataques y busca salida por la vía diplomática con Irán

El reinicio de las hostilidades volvió a poner bajo el foco una guerra que comenzó en febrero y se extendió más allá de los planes de la Casa Blanca. La presión sobre el arsenal militar y la impopularidad del conflicto obligan a la Casa Blanca a evaluar alternativas de presión sobre Teherán.

La administración norteamericana cambió de rumbo después de casi dos semanas de operaciones militares sobre territorio iraní. Donald Trump ordenó la suspensión de los bombardeos y ahora impulsa gestiones encubiertas para sentar a Teherán en la mesa de diálogo, en medio de un escenario regional cada vez más complejo.

## Las dos cartas sobre la mesa de Washington

La Casa Blanca atraviesa un momento de definiciones estratégicas. Por un lado, existe la posibilidad de profundizar el asfixiamiento financiero contra el régimen persa. Por el otro, retomar la senda de los ataques aéreos que ya dejaron trece días de conflictos abiertos. La decisión no es menor: el mercado petrolero mundial muestra tensiones, las críticas al gobierno republicano crecen y el calendario electoral estadounidense no perdona demoras.

En el centro del debate aparece un documento firmado el 17 de junio, cuando ambos países sellaron un entendimiento preliminar. Aquel texto contemplaba flexibilidades comerciales para Teherán: habilitación de embarques de crudo, derivados y servicios conexos —desde logística hasta operaciones aseguradoras y bancarias—. También se esbozaba un calendario para ir destrabando las trabas económicas, punto que debía quedar plasmado en la negociación final. Paralelamente, se diseñó un sistema para descongelar capitales iraníes en el exterior, una cifra que oscila entre los 24.000 y los 100.000 millones de dólares, bajo control de un organismo de fiscalización específico.

Ahora todo quedó en suspenso. El recalentamiento bélico, sumado a las presiones internas y la cercanía de los comicios de medio término, obligó a Trump a recalcular sus movimientos.

## Mediadores árabes y la apuesta por el estrecho de Ormuz

Mientras tanto, canales indirectos permanecen activos con la intermediación de Omán, Qatar y Pakistán. El objetivo: convertir la actual tregua en un cese al fuego estable. Uno de los ejes centrales de estas conversaciones apunta a otorgar mayor participación a Irán y Omán en la gestión del paso naval por el estrecho de Ormuz, incluyendo potenciales beneficios económicos por esa administración. El modelo tomado como referencia es el que rige en los estrechos de Malaca y Singapur, donde Malasia, Singapur e Indonesia comparten responsabilidades.

No obstante, la propuesta genera fricciones al interior del gobierno iraní. Fuentes citadas por Axios indican divisiones notorias: sectores que impulsan la iniciativa y otros que la rechazan de plano. Por su parte, Teherán exige certezas de que no sufrirá nuevas agresiones militares, además del desbloqueo de activos y un alivio en las sanciones que estrangulan su economía.

Desde Washington, la postura resulta más inflexible. Trump exige la entrega del material nuclear que aún posee Irán, molesto por las interrupciones recientes en el tráfico por Ormuz. En encuentros anteriores con los enviados Jared Kushner y Steve Witkoff, los representantes iraníes dejaron en claro que el acceso a fondos constituye su demanda innegociable.

La ofensiva financiera del gobierno republicano ya alcanzó a más de mil personas, buques y aeronaves. Los blancos: el comercio hidrocarburífero, la banca paralela, las adquisiciones armamentísticas y las flotas marítimas del régimen. Aun así, reconocen en la propia administración que esta táctica necesitará más tiempo que una ofensiva aérea contundente para doblegar la resistencia iraní —alternativa que el mandatario descarta por ahora.

Ese plazo extendido conlleva riesgos políticos. Significaría sostener una contienda impopular y convivir con naftas caras en plena campaña electoral. Además, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, advirtió sobre el desgaste de los arsenales del Comando Central, particularmente los interceptores de defensa aérea. La portavoz presidencial Karoline Leavitt, no obstante, insistió en que Trump prefiere la vía del entendimiento, aunque deja todas las puertas abiertas si Irán persiste con acciones hostiles en la zona o contra aliados estadounidenses.

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