
La visita de Racing a Brasil dejó mucho más que una derrota. En un final cargado de tensión, el equipo de Gustavo Costas sufrió la expulsión de Facundo Cambeses y debió recurrir a una solución de emergencia: Santiago Sosa se calzó los guantes y ocupó el arco en los minutos decisivos.
El encuentro, correspondiente al grupo E de la Copa Sudamericana, era clave para las aspiraciones de la Academia. Sin embargo, el 2-1 en contra frente a Botafogo no solo lo dejó relegado en la tabla, sino también golpeado desde lo anímico y sin depender de sí mismo para avanzar.
Un cierre caótico que dejó a Racing en una situación límite
La jugada que cambió todo llegó en el tiempo adicionado. Lucas Villalba fue a disputar una pelota dividida y Cambeses, en una salida tardía, impactó con una patada peligrosa sobre el rival. El árbitro Wilmar Roldán no dudó y mostró la roja directa, dejando al conjunto argentino con diez jugadores y sin arquero natural.
Con todos los cambios agotados, la responsabilidad recayó en Sosa, quien asumió el rol bajo los tres palos. Incluso protagonizó una escena insólita: debió cambiarse el short en pleno campo por una cuestión reglamentaria antes de poder continuar.
Más allá del episodio, la actuación de Racing dejó dudas. El equipo mostró fragilidad defensiva y errores puntuales que terminaron siendo determinantes, como en los goles de Botafogo. El resultado lo dejó con apenas cuatro puntos en el grupo, por detrás del conjunto brasileño y de Caracas, complicando seriamente sus chances de clasificación.
Tras el partido, Santiago Sosa fue autocrítico y reconoció el difícil momento del equipo, que deberá reaccionar rápidamente si quiere seguir con vida en el plano internacional.
