Un serio incidente de seguridad pública se registró en las inmediaciones y el interior del Hard Rock Stadium de Miami durante el desarrollo del encuentro mundialista entre las selecciones de Portugal y Colombia, correspondiente al Grupo K del certamen. Las autoridades locales confirmaron la detención de dos reconocidos creadores de contenido digitales de nacionalidad argentina, identificados como Benjamín Marmol, de 20 años, y Pato Perrota, de 26 años de edad. Ambos jóvenes fueron puestos a disposición de la justicia estadounidense tras determinarse que ingresaron de forma ilegal al establecimiento deportivo sin contar con las entradas reglamentarias. De acuerdo con el reporte oficial emitido por la oficina del Sheriff de Miami, los ciudadanos argentinos se valieron de acreditaciones apócrifas correspondientes a partidos de instancias anteriores para sortear los controles. La vulnerabilidad del sistema de control quedó en evidencia luego de que se constatara que los imputados lograron traspasar con éxito un total de tres anillos de seguridad perimetral controlados por el personal de la organización. La incursión ilegal no se limitó a las gradas, sino que Marmol y Perrota consiguieron acceder directamente al terreno de juego, permaneciendo en el sector lateral del césped durante varios minutos antes de ser detectados por el personal policial. Al momento de ser interceptados por la fuerza de seguridad, los streamers esgrimieron como argumento de defensa que su presencia respondía a una contratación formal por parte de una presunta agencia de medios encargada de realizar la cobertura y reseña del partido. Sin embargo, la coartada fue desestimada y los implicados fueron trasladados al Centro Correccional Turner Guilford Knight, donde se les fijó una fianza de 2.500 dólares a cada uno para obtener la libertad condicional. El escenario judicial para los involucrados se presenta complejo, dado que se les imputa el cargo de interferencia con un espectáculo deportivo. Este delito, bajo la legislación vigente en el estado de Florida —cuyas penas fueron sustancialmente endurecidas tras los disturbios registrados en la final de la Copa América 2024—, prescribe sanciones punitivas que alcanzan hasta los 5 años de prisión efectiva o la aplicación de penalidades económicas de hasta 5.000 dólares.


