Economía
37% DE MOROSIDAD Y CRISIS DE DEUDAS | FACUNDO URRUSPIL, CEO DE PRESTAMIL en #ENSONDEPAZ
El referente de Prestamil analizó el aumento de los endeudamientos y reconoció una solución para mejorar la actividad productiva y comercial.
La crisis actual de endeudamiento que atraviesan los hogares y los trabajadores no se gestó de un día para el otro. Según detalló el asesor financiero y CEO de Prestamil, Facundo Urruspil, el quiebre se remonta a la pandemia de 2020. Antes de ese período, el crédito se utilizaba principalmente como una herramienta de progreso: la compra de un electrodoméstico, una mejora en la vivienda o una inversión puntual.
Sin embargo, a partir de la parálisis productiva y la aceleración inflacionaria, el destino del dinero cambió de forma radical: los préstamos comenzaron a utilizarse para cubrir gastos cotidianos, alimentos e impuestos corrientes, dando inicio a una espiral de refinanciación permanente.
La espiral de la morosidad y el impacto en los ingresos
A medida que la brecha entre salarios estancados e inflación se profundizó, el sistema entró en una fase crítica. Urruspil expuso que la tasa de mora provincial escaló hasta alcanzar niveles cercanos al 37%, casi triplicando los promedios históricos normales (del 12% al 13%). Esta dinámica se vio agravada por la proliferación de billeteras virtuales, créditos no bancarios y sobregiros automáticos. Al cobrarse las deudas de manera directa por débito apenas ingresa el sueldo, muchos asalariados terminan perdiendo entre el 50% y el 70% de su ingreso mensual, viéndose forzados a tomar nuevos créditos informales o a tasas más altas para llegar a fin de mes.
Alternativas de rescate frente a la judicialización
Ante este escenario de ahogo financiero, el especialista advirtió sobre el error de recurrir a embargos masivos o a la asfixia judicial de los deudores. En su lugar, planteó una salida institucional y ordenada: la creación de esquemas de consolidación y refinanciación de pasivos con código de descuento voluntario —con un tope razonable del 30% del haber neto, emulando los mecanismos de ANSES—. Este tipo de medidas permitiría a las familias pagar sus deudas en cuotas previsibles y con quitas de intereses, evitando el colapso judicial y reactivando la liquidez en la calle.
La carga impositiva como freno a la recuperación
En el tramo central de su exposición, Urruspil apuntó contra la estructura tributaria como el principal obstáculo para que el crédito y el consumo vuelvan a ser viables. Explicó que, en cualquier tasa de interés comercial, más del 40% del costo total corresponde a impuestos (Sellos, Ingresos Brutos e IVA). Desde su perspectiva, cualquier plan de estabilización económica duradero debe contemplar la eliminación de Ingresos Brutos sobre los alimentos e intermediación financiera, así como un replanteo integral de los gastos legislativos y políticos para aliviar la presión sobre los contribuyentes.
El horizonte productivo: el desafío de acercar el mercado de capitales a las pymes
Como cierre de su análisis, Urruspil remarcó que la solución de fondo radica en volcar el financiamiento hacia la actividad productiva y comercial. Señaló que existen herramientas como los créditos del Consejo Federal de Inversiones (CFI), las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) y las cauciones bursátiles, pero que siguen siendo ajenas para la mayoría de las pequeñas y medianas empresas por falta de difusión y asesoramiento. Para el economista, conectar a las pymes con estos instrumentos es el paso indispensable para transformar el crédito de un salvavidas de emergencia en un motor de crecimiento genuino.



