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Volvió a caminar tras un terrible accidente, jugó en la Selección y hoy triunfa como entrenadora en Italia
Había empezado a hacerse un lugar en el tenis profesional cuando todo se frenó de golpe, pero con los años encontró la manera de seguir adelante dentro del deporte.

Carla Lucero tenía apenas 21 años y un futuro prometedor en el tenis cuando un accidente de tránsito interrumpió su carrera y la obligó a atravesar una larga recuperación. La cordobesa ya había empezado a destacarse en el circuito internacional, pero las graves lesiones que sufrió pusieron en duda su regreso a las canchas.
Durante meses, su mayor preocupación fue saber si alguna vez podría volver a competir. Consiguió recuperarse, aunque los problemas físicos la acompañaron durante buena parte de su trayectoria. Años después, recibió una convocatoria que había esperado desde sus comienzos como profesional.
El trágico accidente que cambió su vida en pleno ascenso tenístico
Carla Lucero nació en Río Cuarto, Córdoba, y desde muy joven empezó a hacerse un lugar en el tenis profesional. En junio de 2010, antes de cumplir los 20 años, alcanzó el puesto 371 del ranking mundial de la WTA. A lo largo de su trayectoria también consiguió un título individual y siete de dobles en el circuito ITF.
Su carrera avanzaba cuando, el 9 de febrero de 2012, sufrió un accidente que cambiaría sus planes. Aquella mañana había entrenado en Villa del Dique y tomó un micro para regresar a Río Cuarto, donde esperaba reencontrarse con su familia.
Durante el viaje, un camión que transportaba piedras se cruzó de carril y provocó un choque sobre la ruta 36, cerca de Alcira Gigena. Dos personas murieron y otras ocho resultaron heridas, entre ellas la tenista, que estaba dormida cuando ocurrió el impacto.
Lucero sufrió una fractura de fémur derecho, una luxación de cadera izquierda y otra fractura en la pierna derecha. También tuvo lesiones en las costillas que le provocaron un edema pulmonar, además de traumatismos en el rostro. Con apenas 21 años, pasó de entrenarse para competir profesionalmente a enfrentar una rehabilitación cuyo resultado todavía era incierto.
De la silla de ruedas al milagro: volver a aprender a caminar y competir
Las consecuencias fueron tan graves que Lucero permaneció un mes en silla de ruedas y otros dos desplazándose con muletas. Durante ese período tuvo que aprender nuevamente a ponerse de pie y caminar, mientras intentaba recuperar la movilidad necesaria para volver a jugar.
«Tuve que aprender a ponerme de pie y andar de nuevo», recordó la cordobesa al hablar sobre aquellos meses. Las dificultades tampoco terminaron cuando consiguió caminar, ya que debió someterse a distintas operaciones por las secuelas que habían quedado en su cadera.
Nueve meses después del accidente volvió a competir. Su regreso se produjo en un Masters organizado por la Asociación Argentina de Tenis, en las instalaciones de River Plate, donde disputó nuevamente un partido oficial.
Recuperar su nivel anterior le llevó aproximadamente dos temporadas, durante las cuales alternó entrenamientos y torneos con nuevos tratamientos médicos. Las lesiones continuaron complicándola, aunque consiguió mantenerse dentro del circuito profesional durante varios años más.
Los largos períodos de rehabilitación también le dieron tiempo para estudiar Periodismo Deportivo y Producción en Medios Audiovisuales en la Universidad Nacional de Córdoba. Continuó con esa formación mientras intentaba recuperar la continuidad como tenista.
El sueño cumplido: la citación a la Selección Argentina de Fed Cup
En 2019, siete años después del accidente, llegó una de las noticias más importantes de su carrera. Mercedes Paz, capitana del equipo argentino de Fed Cup, la convocó para disputar el Grupo I de la Zona Americana en Colombia.
Lucero tenía 28 años y fue seleccionada junto con Victoria Bosio, Catalina Pella y Jazmín Ortenzi. Era su primera convocatoria para representar al país en la principal competencia femenina por equipos, un objetivo que perseguía desde sus comienzos como profesional.
Durante el torneo, la cordobesa disputó el partido de dobles frente a Chile junto a Ortenzi. La pareja argentina cayó ante Alexa Guarachi y Bárbara Gatica, en lo que terminó siendo su única participación en aquella edición de la Fed Cup.
Su despedida del circuito llegó apenas dos meses después. En abril de 2019 disputó el ITF W15 de Bucaramanga, Colombia, donde alcanzó la final y jugó su último torneo profesional.
Ese mismo año pasó a integrar el Salón de la Fama de la Asociación Argentina de Tenis, en reconocimiento a su trayectoria deportiva. Tras el retiro, comenzó a considerar otras posibilidades de trabajo dentro del tenis.
Su nueva vida en Cerdeña: formando a las futuras promesas del tenis italiano
La oportunidad de trabajar en Europa apareció a fines de 2022, cuando el extenista argentino Martín Vassallo Argüello le propuso incorporarse al Tennis Club Cagliari, en la isla italiana de Cerdeña. Lucero conversó la decisión con su familia y terminó aceptando el ofrecimiento.
En marzo de 2023 se instaló en Cagliari y comenzó a trabajar en la formación de jugadores. Allí comparte el proyecto deportivo con Vassallo Argüello, quien llegó a ocupar el puesto 47 del ranking ATP y actualmente dirige la estructura técnica de la institución.
La cordobesa se desempeña como responsable del área de competición y acompaña a jóvenes tenistas en torneos de World Tennis Tour, Tennis Europe y Futures. También participa en el desarrollo del tenis femenino, uno de los sectores que el club busca fortalecer.
La adaptación a Italia fue rápida, aunque al principio tuvo dificultades con el idioma. Además de sus responsabilidades cotidianas, Lucero trabaja con los equipos que compiten en las Series A y B italianas. En 2026 comenzó a realizar el curso de Técnica Nacional, una certificación importante para los entrenadores del país europeo.
Nunca había imaginado que terminaría trabajando como entrenadora. Después de alejarse de la competencia durante un tiempo, descubrió que también disfrutaba acompañando a otros jugadores durante sus partidos.
Actualmente casi no juega al tenis, salvo cuando entra a la cancha para pelotear y ayudar a sus alumnas a entrar en calor. La mayor parte de su trabajo transcurre entre los entrenamientos, los viajes a torneos juveniles y los partidos que sigue desde el banco.







