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Israel, al borde de un bloqueo político: qué puede pasar si nadie logra mayoría en el Parlamento
Los dos bloques principales reúnen 51 escaños cada uno y están lejos de las 61 bancas necesarias para gobernar. Las alianzas serán decisivas.
Las elecciones legislativas de Israel podrían abrir un nuevo período de incertidumbre política, ya que los dos principales bloques reúnen 51 escaños cada uno, según las estimaciones, y ninguno alcanza la mayoría absoluta en la Knéset. Mientras la derecha y la extrema derecha respaldan al primer ministro Benjamin Netanyahu, el espacio cercano al centrista Gadi Eisenkot aparece mejor posicionado para sumar aliados.
El Parlamento israelí cuenta con 120 diputados, por lo que se necesitan al menos 61 bancas para formar una mayoría. Ante este escenario, la definición del próximo gobierno dependerá de las negociaciones entre partidos y de la posibilidad de construir acuerdos que permitan sostener una coalición. Hay cuatro escenarios principales: una alianza mayoritaria, un gobierno de minoría, una coalición de unidad nacional o la convocatoria a nuevas elecciones.
1. Una coalición para alcanzar la mayoría
Una vez proclamados oficialmente los resultados, el presidente israelí, Isaac Herzog, deberá encargar la formación de gobierno al candidato que considere con mayores posibilidades de reunir el respaldo de al menos 61 diputados. A partir de esa decisión comenzarán las negociaciones, que podrían extenderse durante semanas.
En ese proceso, los partidos árabes israelíes podrían tener un papel decisivo. En particular, Raam, liderado por Mansur Abás, manifestó su disposición a trabajar con el bloque de Eisenkot. Sin embargo, el dirigente centrista mantuvo distancia durante la campaña para evitar que una eventual alianza perjudicara sus posibilidades electorales.
El panorama resulta más complicado para Netanyahu. Algunos partidos pequeños de derecha no lograron superar el umbral electoral necesario para ingresar al Parlamento, lo que limita las posibilidades de ampliar su bloque con esos sectores.
El antecedente más reciente muestra las dificultades para alcanzar acuerdos: después de las elecciones de noviembre de 2022, Netanyahu necesitó 58 días para formar su actual gobierno.
2. Un gobierno de minoría con apoyo externo
Otra posibilidad es que un candidato consiga formar un gobierno de minoría, sin reunir 61 bancas propias, pero con el respaldo puntual de otros diputados para aprobar iniciativas y sostener su gestión.
En ese escenario, las dos listas árabes israelíes podrían convertirse en árbitros de la negociación. Raam expresó su disposición a colaborar con el espacio de Eisenkot, mientras que la Lista Unificada propuso ofrecer una «red de seguridad» a cualquier coalición que consiga desplazar a Netanyahu del poder.
No obstante, una alianza de ese tipo enfrenta resistencias políticas. Durante la campaña, las principales figuras opositoras evitaron comprometerse con los partidos árabes debido a la hostilidad que despiertan en una parte del electorado.
Netanyahu utilizó esa posibilidad como argumento electoral y presentó una eventual cooperación entre el bloque de Eisenkot y esas formaciones como una alianza de la «izquierda y los Hermanos Musulmanes», a la que describió como una amenaza para el Estado de Israel.
3. Un gobierno de unidad nacional
Aunque la profunda polarización política vuelve complejo este escenario, los analistas también contemplan una coalición de unidad nacional entre partidos considerados sionistas, sin incluir a las formaciones árabes ni a las ultrarreligiosas.
Un sondeo publicado a mediados de octubre indicó que el 55% de los consultados prefería un gobierno de unidad nacional antes que volver a las urnas si ningún bloque obtenía una mayoría clara.
Existe un antecedente reciente. En 2020, después de tres elecciones en menos de un año, Netanyahu y el centrista Benny Gantz acordaron compartir el poder e implementar una rotación en el cargo de primer ministro. Sin embargo, la alianza se rompió al cabo de un año y la alternancia prevista nunca se concretó.
En los últimos días, algunos medios señalaron que Herzog estaría intentando acercar a Netanyahu y Eisenkot para explorar una salida similar. La iniciativa, sin embargo, podría encontrar una fuerte oposición en ambos espacios, especialmente entre quienes plantearon los comicios como una evaluación del liderazgo del actual primer ministro.
4. Un bloqueo que termine en nuevas elecciones
Si ninguno de los candidatos consigue reunir los apoyos necesarios para formar gobierno, Israel podría verse obligado a convocar nuevas elecciones legislativas.
El país ya atravesó una etapa de fuerte inestabilidad entre abril de 2019 y marzo de 2021, cuando celebró cuatro elecciones debido a la incapacidad de los partidos para construir una coalición duradera.
En principio, el candidato designado por el presidente dispone de 28 días para formar gobierno, con la posibilidad de solicitar una extensión de otros 14 días. Existen, además, otros mecanismos para evitar una convocatoria inmediata a las urnas.
Mientras se define el futuro de las negociaciones y se determina quién podrá formar una nueva administración, Netanyahu continuará como primer ministro. La capacidad de los bloques para sumar aliados será determinante para evitar un nuevo estancamiento institucional.




