
La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta una nueva epidemia de ébola que ya dejó al menos 91 muertos y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) activó una emergencia sanitaria internacional ante el rápido crecimiento de los casos y el riesgo de propagación regional.
El brote se desarrolla en la provincia de Ituri, en el noreste del país africano, una zona marcada por la intensa circulación de personas vinculadas a la actividad minera y por la presencia de grupos armados. Según las autoridades congoleñas, ya se registraron alrededor de 350 casos sospechosos, aunque todavía son pocas las muestras analizadas en laboratorio.
La OMS advirtió que el virus ya superó las fronteras de RDC luego de que Uganda confirmara dos muertes de personas que habían viajado desde territorio congoleño. Por el momento no se detectaron focos locales en ese país, aunque la preocupación regional sigue creciendo.
La agencia sanitaria de la Unión Africana, Africa CDC, calificó como “alto” el riesgo de expansión hacia otros países de África Oriental. La situación se ve agravada por la movilidad permanente en la región de Ituri y las dificultades para acceder a algunas zonas debido a la violencia armada.
Una cepa sin vacuna ni tratamiento específico
La variante detectada en este brote pertenece a la cepa Bundibugyo, una de las menos frecuentes del virus del ébola. A diferencia de otras variantes, actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico aprobado para enfrentarla.
Las medidas sanitarias se concentran principalmente en la detección temprana de casos, el aislamiento de pacientes y el rastreo de contactos estrechos. Antes de este episodio, la cepa Bundibugyo solo había provocado dos epidemias conocidas: una en Uganda en 2007 y otra en RDC en 2012, con tasas de mortalidad de entre 30% y 50%.
Preocupación por la rápida propagación
Especialistas advirtieron que la velocidad de expansión genera especial inquietud debido a la densidad poblacional de la región afectada. El virólogo Jean-Jacques Muyembe, uno de los codescubridores del ébola en 1976, aseguró que podría tratarse de una de las epidemias más importantes registradas fuera de la cepa Zaire.
Las autoridades también investigan el origen del brote. El primer caso identificado fue un enfermero que acudió a un centro de salud en Bunia el 24 de abril, aunque se cree que el foco inicial habría comenzado en Mongbwalu, a unos 90 kilómetros de distancia.
La detección tardía complicó la respuesta sanitaria. Según el ministro de Salud congoleño, muchas comunidades creyeron inicialmente que se trataba de una “enfermedad mística” vinculada a “brujería”, por lo que numerosos pacientes acudieron primero a centros de oración en lugar de buscar atención médica.
