Kicillof enciende la polémica por la reelección eterna de intendentes en territorio bonaerense

El gobernador y la vicegobernadora salieron a instalar el debate por la reelección indefinida de jefes comunales, pero puertas adentro del Gobierno reconocen que la clave pasa por destrabar el proyecto de Ayelén Durán en el Senado y ordenar una interna que hasta ahora dejó pasar dos intentos sin éxito.

El gobernador bonaerense volvió a meter el dedo en la llave de una discusión que divide al peronismo provincial. Axel Kicillof salió a bancar públicamente que los jefes comunales puedan presentarse una y otra vez, mientras su vice, Verónica Magario, lo respaldó fuerte en las redes. La movida no es casual: de no cambiar las reglas, ochenta municipios se quedarían sin su actual conductor en 2027.

## La estrategia detrás del impulso oficial

Desde el entorno del mandatario se despejó cualquier duda sobre la intencionalidad del timing. «Entendemos que tener re-re es clave para quedarnos con la Provincia», confiaron fuentes del Ejecutivo a este medio. La lógica es tan directa como implacable: los intendentes son los que mueven el abanico territorial, los que hacen llegar los votos. Sin ellos en carrera, el oficialismo pierde pie en los barrios.

Kicillof se cuidó de no parecer interesado. Dejó en claro que la Constitución provincial lo deja afuera de cualquier posibilidad de otro mandato y que no habla para beneficio propio. Pero después remató con el argumento que repite cada vez que aparece el tema: en los municipios, la gente conoce de cerca a sus dirigentes y eso cambia la ecuación. «Si la hacen mal, el pueblo los conoce», cerró en General Alvear, en una frase que sonó a respaldo categórico para los alcaldes que empujan el cambio.

Magario, por su parte, subió a Twitter para defender la postura: «Es absolutamente lógico evitar que se excluya a los intendentes con más cercanía con la gente». El mensaje quedó servido.

## Los obstáculos que frenan el proyecto

La norma que pone techo a las reelecciones nació en 2016, con María Eugenia Vidal en la gobernación y el Frente Renovador de Sergio Massa como socio clave. Fijó dos mandatos seguidos como tope para intendentes, concejales, legisladores y consejeros escolares. En 2021, ya con Kicillof, se hizo una maniobra para salvar a los que arrancaron en 2019, pero eso deja afuera ahora a quienes se reeligieron en 2023.

La cuenta es demoledora: cincuenta y uno de los ochenta afectados son del peronismo, lo que explica la urgencia oficialista. Pero el problema mayor no está en la vereda de enfrente.

Dentro del propio Fuerza Patria, Máximo Kirchner no le encuentra la vuelta al tema. En La Cámpora, donde pocos intendentes tocan el tope, prefieren que los que no puedan renovar busquen un lugar en la lista nacional. El Frente Renovador, además, defiende la ley vigente como emblema propio y en el Senado repiten que ese límite «no se toca».

El año pasado ya hubo un round que terminó en tablas. Luis Vivona, cercano al cristinismo, presentó un proyecto que dejaba afuera a los intendentes; los alcaldes del Movimiento Derecho al Futuro saltaron. Respondió Ayelén Durán, del ala kicillofista, con una iniciativa que sí los incluía. En el Senado, el proyecto de Vivona avanzó con el desempate de Magario, pero se atascó en Diputados. El de Durán quedó trabado en un empate 22 a 22, con el voto en contra de la massista Sofía Vannelli. Hoy sigue dormido en comisión.

Fuentes del oficialismo no se muerden la lengua: «Hay sectores que dilatan para apretar a los intendentes hasta que se defina la interna». La lectura es que la demora es, en parte, una forma de presión interna.

## La oposición en pie de guerra y un plan B que crece

Del otro lado, el PRO salió con los tapones de punta. Cristian Ritondo calificó la iniciativa de «retroceso para la democracia bonaerense» y acusó a Kicillof de querer «blindar a su tropa» con miras a 2027. La Libertad Avanza también rechaza la extensión de mandatos, mientras que la UCR muestra posturas partidas.

Pero el dato duro es que el peronismo tiene quórum propio en el Senado. Si ordena sus propias filas, la oposición puede quedar como mero espectador. El oficialismo, de todos modos, evalúa sumar a Nuevos Aires o Unión y Libertad para asegurar el número.

Mientras tanto, en Castelli, el intendente Francisco Echarren avanza con otra vía: la primera Carta Orgánica Municipal de la Provincia, que permitiría a cada localidad fijar sus propias reglas electorales por fuera de la ley provincial. La iniciativa tiene mayoría en el Concejo Deliberante y prevé una convención constituyente. En el kicillofismo empieza a verse como alternativa real si el camino legislativo sigue congestionado.

Con el calendario electoral avanzando, el oficialismo juega contra el reloj. Si no logra unificar criterios antes de que la campaña se trague toda la energía política, una buena parte de su maquinaria territorial podría quedar en el banquillo en 2027.

Redacción SDN

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