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Chile prepara una demostración militar en Magallanes en plena tensión con la Argentina
José Antonio Kast supervisará ejercicios navales con fuego real mientras Santiago espera que Milei modifique una norma sobre el estrecho.
Kast estará a bordo de la fragata Capitán Prat, acompañado por los ministros del Interior, Claudio Alvarado, y de Defensa, Fernando Barros, además del comandante en jefe de la Armada, almirante Fernando Cabrera. Desde allí supervisará ejercicios destinados a evaluar la capacidad de respuesta de las fuerzas chilenas en la Zona Austral.
Cómo serán las maniobras de la Armada chilena
El operativo estará dividido en cuatro etapas y pondrá a prueba distintas capacidades de la Armada chilena. La primera consistirá en la simulación de un suceso crítico con participación de un submarino, dentro de una operación antisubmarina.
La segunda fase será una operación de interdicción marítima, que contempla el abordaje de una embarcación. Para realizarla, personal especializado será trasladado desde un helicóptero hasta el remolcador Lientur.
Luego se llevará adelante un ejercicio de reaprovisionamiento en el mar, destinado a practicar la transferencia de combustible y suministros entre buques mientras se encuentran navegando.
La última etapa incluirá una demostración de fuego real. La fragata Almirante Latorre efectuará disparos de artillería naval contra blancos marítimos o costeros, mientras que la Infantería de Marina realizará una acción ofensiva durante el día.
El conflicto por el estrecho de Magallanes
El despliegue se produce después de una nueva controversia entre Chile y la Argentina por la soberanía sobre el estrecho de Magallanes. La disputa volvió a quedar en el centro de la agenda luego de que el jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde, cuestionara la soberanía chilena sobre ese paso estratégico.
Desde el gobierno de Javier Milei intentaron posteriormente reducir la tensión y calificaron esas declaraciones como “desprolijas”. Sin embargo, Santiago mantiene un reclamo pendiente relacionado con una normativa argentina que considera incompatible con su interpretación de los acuerdos bilaterales.
El punto de conflicto es el decreto argentino 457/2021, firmado durante la presidencia de Alberto Fernández. La norma establece que el estrecho de Magallanes y el mar de Drake constituyen un “espacio compartido” que requiere “exploración, estudio y control conjunto”.
Para Chile, esa definición contradice la interpretación de los tratados que regulan la frontera y la navegación en la región. En marzo de 2025, Milei se comprometió a modificar el decreto luego de reconocer que contenía un “error de interpretación” de los acuerdos bilaterales. Sin embargo, el texto continúa vigente.
Santiago espera una firma de Milei
El ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, afirmó el martes que la cuestión estaría cerca de resolverse. En declaraciones a Radio Duna, aseguró que la Argentina ya tiene preparado un nuevo texto para que sea firmado por Milei.
“De un compromiso hemos pasado a un texto que se nos dice que está para la firma del presidente Milei. Por lo tanto, yo creo que ese tema está cerrado”, sostuvo Barros.
El funcionario también contó que habló sobre el tema con su par argentino, el teniente general Carlos Alberto Presti, quien le habría pedido “paciencia”. Según Barros, las autoridades argentinas reconocieron que las expresiones que generaron la última controversia fueron producto de un error o una confusión.
“Cuando el ministro de Defensa y el comandante en jefe de la Armada (argentina) dicen que el Estrecho es chileno, se acabó la discusión”, afirmó el ministro.
La cuestión podría volver a aparecer este jueves, cuando Milei viaje a Chile para participar del Foro de Madrid y mantener una reunión bilateral con Kast.
Kast enfrenta además una caída en su aprobación
El despliegue militar ocurre, además, mientras Kast atraviesa un período de menor respaldo ciudadano respecto del comienzo de su gestión. Las encuestas registraron un deterioro de su aprobación desde marzo y una mayor distancia entre quienes apoyan y quienes desaprueban su administración.
En julio, la consultora Cadem ubicó la aprobación presidencial en 38%, frente a un 58% de desaprobación. Otras mediciones posteriores también mostraron retrocesos, aunque algunas registraron una recuperación vinculada con la agenda de seguridad.
El escenario suma presión política sobre el gobierno chileno, que busca mostrar avances en seguridad y control territorial mientras enfrenta dificultades económicas y un desempleo que alcanzó el 9,5%, su nivel más alto en cinco años.






