Una orden ejecutiva del presidente de EEUU Donald Trump declaró emergencia nacional por riesgos registrados en la red eléctrica, tras la demanda de los sectores tecnológicos por el uso de Inteligencia Artificial (IA). La medida impide a las empresas comprar, importar o instalar determinados componentes extranjeros utilizados en el sistema de transmisión de energía.
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Donald Trump declaró emergencia eléctrica nacional tras el crecimiento de centros de datos de inteligencia artificial
La medida impide a las empresas comprar, importar o instalar determinados componentes fabricados en el extranjero. Las restricciones alcanza a países sometidos a embargos o sanciones estadounidenses.
La medida impide a las empresas comprar, importar o instalar determinados componentes fabricados en el extranjero. Las restricciones alcanza a países sometidos a embargos o sanciones estadounidenses.
La red comprende las líneas de alta tensión, subestaciones y centrales encargadas de transportar electricidad a través del país. Trump sostuvo que el rápido crecimiento de los centros de datos destinados a la IA y otros proyectos tecnológicos avanzados hizo que EEUU dependa más que nunca de un suministro eléctrico estable y seguro.
Según el mandatario, un eventual colapso de la red tendría consecuencias mucho más graves que en el pasado debido al fuerte aumento de la demanda energética. La orden advierte además que algunos equipos fabricados en el extranjero podrían contener «puertas traseras» digitales ocultas en su software, capaces de proporcionar a otro país accesos secretos para controlar, alterar o incluso desactivar los dispositivos.
Las restricciones alcanzarán a países sometidos a embargos o sanciones estadounidenses relacionadas con armamento, así como a gobiernos que Washington considere que actúan contra sus intereses. La orden no menciona expresamente a China, aunque los componentes fabricados allí son desde hace años motivo de preocupación para los organismos estadounidenses de seguridad.
La decisión se produce en momentos en que Washington busca reforzar la infraestructura energética para responder al fuerte incremento del consumo provocado por la expansión de la inteligencia artificial y los grandes centros de datos.
El mapa de la movilidad eléctrica en Estados Unidos empieza a mostrar cambios poco previsibles. Mientras estados como California concentran el mayor volumen de patentamientos, otros territorios comienzan a destacarse por su ritmo de crecimiento. En ese contexto, Oklahoma se posiciona como el distrito con mayor avance relativo en ventas de vehículos eléctricos, pese a no contar con políticas especialmente agresivas para impulsarlos.
El dato surge de un informe reciente que pone el foco en la evolución del mercado y no solo en los volúmenes absolutos. En ese análisis, el crecimiento porcentual del estado supera al de regiones históricamente asociadas con la electrificación. Una de las claves para entender este fenómeno está en el precio de la electricidad. Oklahoma presenta costos energéticos relativamente bajos, lo que mejora la ecuación de uso diario de un vehículo eléctrico frente a uno de combustión.
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