Las negociaciones en Medio Oriente siguen sin llegar a buen puerto. En este escenario de tensión, Estados Unidos endureció su postura frente a Irán y amenazó con imponerle un aislamiento económico «como el mundo nunca vio», en una nueva señal de presión sobre Teherán mientras el conflicto se acerca a cumplir seis meses desde que inició.

La advertencia fue realizada el pasado jueves por parte del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien además aseguró que el bloqueo del estrecho de Ormuz impedirá el ingreso y la salida de mercancías de los puertos iraníes: «Será una combinación como el mundo nunca vio», agregó Bessent durante una entrevista con la cadena conservadora Newsmax, sin brindar mayores detalles.
EEUU endurece su postura contra Irán
El mensaje representa un giro respecto de las declaraciones realizadas por la administración de Donald Trump apenas unos días atrás. El 4 de agosto, el mismo Bessent había planteado la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Teherán «hoy o mañana» para reabrir el estratégico paso por el que circulaba antes de la guerra una quinta parte del petróleo mundial. Ese mismo día, Trump aseguró que mantenía «conversaciones muy buenas» y sostuvo que Irán estaba interesado en llegar a un acuerdo.
Las señales de una posible salida negociada impulsaron a Wall Street y presionaron a la baja al precio del petróleo. Pero poco más de una semana después, las conversaciones parecen haber entrado en una nueva calle sin salida.
A mediados de junio, Washington y Teherán habían firmado un protocolo de acuerdo, pero el entendimiento se quebró a comienzos de julio. Desde entonces, Trump enfrenta dificultades para encontrar una salida ante las exigencias del Gobierno iraní.
El 1 de agosto, el presidente estadounidense había establecido que cualquier acuerdo debía contemplar la apertura «completa y total» del estrecho de Ormuz y «el fin de la amenaza nuclear iraní». Ahora, la Casa Blanca parece poner el foco en la presión económica como vía para forzar a Teherán a ceder.
El estrecho de Ormuz: el núcleo del desacuerdo
En este escenario, el estrecho de Ormuz continúa siendo el principal foco de tensión en las conversaciones entre ambos países. Antes de la guerra, por ese paso estratégico circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
En la práctica, el estrecho permanece cerrado por decisión de Irán. Teherán exige a los barcos una autorización para atravesarlo y busca establecer tasas de servicio de manera permanente, condiciones que Washington rechaza.
Al mismo tiempo, la cuestión nuclear perdió protagonismo dentro del discurso oficial estadounidense. El desarrollo de armas nucleares había sido presentado por Trump como una de las principales razones para iniciar la guerra junto con Israel. «El objetivo número uno: mantener el petróleo y el gas baratos para los estadounidenses en todo nuestro país», afirmó este jueves el vicepresidente estadounidense, JD Vance, a Fox News: «Y luego, obviamente, el objetivo número dos es asegurarnos de que Irán nunca obtenga un arma nuclear», añadió en un discurso que abandonó el imaginario bélico y volvió a centrarse sobre el control comercial.
Bessent presentó la nueva estrategia estadounidense como una combinación de presión financiera y bloqueo físico. Para explicar el alcance de la medida, mencionó como antecedentes los casos de La Habana y Caracas: «Venezuela se derrumbó de inmediato cuando impusimos el bloqueo», dijo.
La diplomacia, en pausa
El cambio de tono se produjo pocos días después de que Trump anticipara un acuerdo próximo para reabrir Ormuz. Ahora, su administración parece adoptar una postura más rígida, mientras las negociaciones permanecen paralizadas y Washington apuesta a que el deterioro económico lleve a Irán a aceptar sus condiciones.
El canciller iraní, Abás Araqchi, cuestionó este jueves la estrategia estadounidense y acusó a Washington de cometer «malos cálculos» vinculados con fallos de inteligencia. «Un ejemplo: la guerra contra Irán. Ahora, un cálculo erróneo aún más grave sobre el estrecho de Ormuz», escribió Araqchi en X.



