Connect with us

Economía

La paradoja del bolsillo: consumo en alza con salarios destruidos

El consumo privado es la variable que más explica el crecimiento del PBI en la era Milei, algo que no guarda relación con el nivel actual de los ingresos reales de los argentinos. ¿Qué hay detrás de la medición?.

Avatar

Published

on

El gasto de los hogares se convirtió en el motor indiscutible de la expansión económica durante la gestión libertaria, aunque las remuneraciones reales de la población no justifican semejante dinamismo. Esta contradicción abre interrogantes sobre qué factores realmente impulsan las cifras que publica el organismo estadístico oficial.

## Un crecimiento que no cierra con la realidad cotidiana

Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos muestran una recuperación del consumo que contrasta marcadamente con la experiencia diaria de amplios sectores sociales. Mientras los indicadores macroeconómicos señalan avance, los trabajadores asalariados perciben una erosión persistente de su poder adquisitivo desde la devaluación de diciembre de 2023.

Los economistas identifican varios elementos que distorsionan la lectura directa de los números. Por un lado, existe un efecto rebote tras la fuerte contracción inicial del mandato, cuando la explosión del dólar y la quita de subsidios comprimieron drásticamente el gasto. Por otro, la recomposición del gasto público en ciertos rubros y la inercia de variables monetarias juegan un papel relevante.

La canasta de medición del organismo técnico no necesariamente refleja los patrones de consumo de los estratos más vulnerables. Cuando se analiza el comportamiento por segmentos, emerge una fractura pronunciada: los sectores de mayores recursos mantienen o expanden sus compras, mientras que los de menores ingresos recortan sustancialmente bienes esenciales.

## La brecha que separa dos Argentinas

Esta dualidad configura lo que diversos especialistas denominan una economía «bipolar». La recuperación observada en los agregados nacionales oculta asimetrías territoriales y de clase que los promedios no capturan. En los barrios pudientes de grandes urbes, los comercios reportan movimiento sostenido; en las periferias y localidades del interior, el faltante de demanda se consolida como fenómeno estructural.

El fenómeno se profundiza por la heterogeneidad de las fuentes de ingreso. Quienes acceden a dólares formales o informales, poseen activos indexados o reciben remesas del exterior experimentan una realidad radicalmente distinta a la de quienes dependen exclusivamente de un salario fijo o de la jubilación mínima. La indexación parcial de algunos ingresos y la pérdida total de otros genera una distribución del gasto cada vez más concentrada.

Los datos de informalidad laboral y de ocupación precaria aportan matices indispensables. Cuando crece el empleo no registrado con remuneraciones estancadas, el consumo agregado puede mostrar variaciones positivas que no implican mejoría en las condiciones de vida de quienes generan esa actividad económica.

La interpretación de las cifras oficiales exige entonces una mirada desagregada y contextual. El indicador sintético del organismo estatal refleja una realidad estadística válida en términos metodológicos, pero insuficiente para comprender la complejidad social que atraviesa el país. La mejora macroeconómica en ciertos parámetros convive con un deterioro palpable en indicadores de bienestar subjetivo y objetivo de amplias mayorías.

Para los analistas, el desafío consiste en construir instrumentos de medición que capturen esta multiplicidad de experiencias. La discusión sobre el diseño de las encuestas de hogares, la ponderación de los rubros y la periodicidad de los relevamientos adquiere relevancia política en un contexto de alta polarización interpretativa.

La economía argentina de los próximos meses dependerá crucialmente de si esta recuperación selectiva logra extenderse hacia capas más amplias de la población, o si por el contrario se consolida como un crecimiento excluyente que profundiza las distancias sociales heredadas y las nuevas que genera el actual modelo.

Acerca del autor