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EN AGOSTO LA INFLACIÓN EMPEZO CON 2 | EDITORIAL FRANCISCO «CHUECO» PAZ en #ENSONDEPAZ
El editorial aborda la distancia entre el discurso económico oficial y las estadísticas reales publicadas por el INDEC. A pesar de los pronósticos y promesas del presidente Javier Milei sobre una inflación mensual que comenzaría con «cero», el índice de precios al por mayor (IPIM) de agosto registró un incremento del 2,1%, evidenciando un recalentamiento en la dinámica de precios que impacta sobre la economía real. Datos y desagregación técnica del INDEC:
Inflación mayorista: El alza del 2,1% mensual marcó el registro más alto de los últimos tres meses, empujado fuertemente por el rubro energético y petrolero (+8% a +9,9%) ante las tensiones internacionales.
Categorías: Los productos primarios crecieron un 4,6% frente al 1,3% de manufacturas y 2,7% en energía eléctrica.
Acumulados: El IPIM alcanzó un 19,1% acumulado en los primeros ocho meses del año y un 29,8% interanual (frente a un 21,3% acumulado y 33,5% interanual en la inflación minorista).
Tensiones políticas y crisis socioeconómica:
Se remarca la desconexión del Ejecutivo respecto a los reclamos de legisladores aliados y propios sobre temas críticos de la microeconomía: desempleo, deterioro de las jubilaciones, presupuestos universitarios y salud.
Se señalan los cuestionamientos institucionales y gremiales emergentes, como los reclamos de ATE y las iniciativas legislativas vinculadas a la aptitud y salud de los funcionarios.
Se subraya el impacto social directo del ajuste: desocupación, crisis en el sistema previsional (donde se necesitan más de 40 monotributistas para financiar una jubilación mínima) y falta de respuestas estructurales para los sectores más vulnerables. El análisis concluye que las metas desinflacionarias celebradas desde el oficialismo no coinciden con la realidad del bolsillo ni con las cifras oficiales de agosto. En un escenario de creciente crispación social, deterioro de los ingresos y desatención de problemáticas esenciales, se abre una profunda incertidumbre sobre la gobernabilidad y el bienestar cotidiano de la ciudadanía en el mediano plazo.
El editorial aborda la distancia entre el discurso económico oficial y las estadísticas reales publicadas por el INDEC. A pesar de los pronósticos y promesas del presidente Javier Milei sobre una inflación mensual que comenzaría con «cero», el índice de precios al por mayor (IPIM) de agosto registró un incremento del 2,1%, evidenciando un recalentamiento en la dinámica de precios que impacta sobre la economía real. Datos y desagregación técnica del INDEC:
Inflación mayorista: El alza del 2,1% mensual marcó el registro más alto de los últimos tres meses, empujado fuertemente por el rubro energético y petrolero (+8% a +9,9%) ante las tensiones internacionales.
Categorías: Los productos primarios crecieron un 4,6% frente al 1,3% de manufacturas y 2,7% en energía eléctrica.
Acumulados: El IPIM alcanzó un 19,1% acumulado en los primeros ocho meses del año y un 29,8% interanual (frente a un 21,3% acumulado y 33,5% interanual en la inflación minorista).
Tensiones políticas y crisis socioeconómica:
Se remarca la desconexión del Ejecutivo respecto a los reclamos de legisladores aliados y propios sobre temas críticos de la microeconomía: desempleo, deterioro de las jubilaciones, presupuestos universitarios y salud.
Se señalan los cuestionamientos institucionales y gremiales emergentes, como los reclamos de ATE y las iniciativas legislativas vinculadas a la aptitud y salud de los funcionarios.
Se subraya el impacto social directo del ajuste: desocupación, crisis en el sistema previsional (donde se necesitan más de 40 monotributistas para financiar una jubilación mínima) y falta de respuestas estructurales para los sectores más vulnerables. El análisis concluye que las metas desinflacionarias celebradas desde el oficialismo no coinciden con la realidad del bolsillo ni con las cifras oficiales de agosto. En un escenario de creciente crispación social, deterioro de los ingresos y desatención de problemáticas esenciales, se abre una profunda incertidumbre sobre la gobernabilidad y el bienestar cotidiano de la ciudadanía en el mediano plazo.




