La UEFA redobló las críticas contra Gianni Infantino tras el retiro del proyecto: «Perdió nuestra confianza»

La entidad presidida por Aleksander Ceferin sostuvo que el proyecto generó divisiones y pidió reformular el financiamiento del programa FIFA Forward. Infantino retiró la iniciativa tras el rechazo de varias confederaciones, que cuestionaron la falta de transparencia y la posible mercantilización del fútbol.

El conflicto se produce a menos de un año del final del mandato de Infantino y de las elecciones previstas para marzo de 2027, en las que, por ahora, es el único candidato.

La FIFA dio marcha atrás con su proyecto

Durante la noche del viernes, Infantino anunció el retiro de la iniciativa que proponía crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una sociedad abierta a capitales privados que administraría las actividades comerciales y de eventos de la FIFA, incluida la Copa del Mundo.

“Tras haber escuchado atentamente todos los puntos de vista, quedó claro que el proyecto ha creado divisiones, que ya no responden al interés del objetivo inicial”, sostuvo el dirigente en un comunicado. La decisión llegó en medio de un fuerte rechazo por parte de federaciones y confederaciones, y tras la renuncia de su principal asesor, Carlos Cordeiro.

En este escenario, el organismo europeo emitió un comunicado difundido este sábado, donde calificó el abandono del proyecto como una «victoria para todo el fútbol», aunque aclaró que el conflicto está lejos de darse por cerrado. “La propuesta ha sido rechazada. La tarea de restablecer la confianza en la FIFA no ha hecho más que empezar”, afirmó.

La entidad, presidida por Aleksander Ceferin, también cuestionó con dureza el modo en que se impulsó la iniciativa y recordó las promesas realizadas por Infantino antes de asumir la presidencia del organismo en 2016: “No cumplió esas dos promesas”, sostuvo la UEFA. “El proyecto cutre, opaco y urdido entre bastidores que intentó imponer por la fuerza era todo menos transparente”.

Entre las críticas que despertó el proyecto, la UEFA fue la más contundente y llegó a advertir, por unanimidad, que sus selecciones y clubes podrían dejar de participar en futuras competiciones organizadas por la FIFA, incluido el Mundial, si el proyecto seguía adelante.

El organismo europeo interpretó la iniciativa como un intento de vender parte del negocio de la Copa del Mundo a inversores privados, una posibilidad que, según consideró, abría la puerta a una mayor mercantilización del deporte y a potenciales conflictos de intereses.

En ese contexto, recordó las declaraciones del expresidente de la FIFA Sepp Blatter: “Si se venden las joyas del fútbol a inversores privados, también se está vendiendo una parte de este deporte, y sobre todo su alma”.

Más allá de Europa, la Confederación Asiática (AFC) también reclamó que el futuro del fútbol internacional se construya sobre el diálogo y el respeto por las estructuras de gobernanza del deporte.

Por su parte, la CONCACAF rechazó la propuesta. En cambio, la Confederación Africana y la Confederación de Oceanía pidieron a sus asociaciones que analizaran el proyecto con mayor profundidad, mientras que la CONMEBOL solicitó información adicional antes de adoptar una posición definitiva.

De haber prosperado la iniciativa, cada federación miembro de la FIFA habría recibido a comienzos de 2027 una asignación extraordinaria de u$s20 millones, además de un aumento de los fondos previstos para el período 2027-2030, que pasarían de u$s8 millones a u$s20 millones.

La presidenta de la Federación Noruega, Lise Klaveness, cuestionó ese planteo y lo calificó como “Es una forma de chantaje”, al considerar que la FIFA “no necesitaba ese dinero”.

La propuesta alternativa de la UEFA

Tras el retiro del proyecto, la UEFA pidió que la FIFA utilice parte de sus reservas, estimadas en u$s5.000 millones, para fortalecer el programa FIFA Forward ya existente y aumentar el financiamiento destinado a las federaciones nacionales.

“Debemos comenzar a utilizar parte de ese dinero que permanece inmóvil en la cuenta bancaria de la FIFA para dar el impulso que necesitan el fútbol base y el conjunto del juego en cada uno de los 211 países de la FIFA. Pero no necesitamos vender la vajilla de la familia para pagarlo”, señaló la confederación.

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