Nicolás Laméndola, en dos oportunidades, Manuel Brondo y Franco Nicola marcaron los goles del Decano, que aprovechó cada una de las facilidades defensivas ofrecidas por un rival que se desmoronó después de desperdiciar la posibilidad de ponerse en ventaja.
La derrota no solo dejó a Independiente fuera del torneo, sino que volvió a exponer a un equipo sin respuestas futbolísticas ni anímicas. Tras comenzar el semestre con dos victorias, el Rojo acumuló nuevos tropiezos y profundizó un presente que ya había provocado silbidos e insultos de sus hinchas luego de la caída ante Platense por el Torneo Clausura.
Del penal errado al derrumbe total de Independiente
El partido pudo tomar otro rumbo a los 29 minutos del primer tiempo, cuando Independiente dispuso de un penal. Santiago Montiel se hizo cargo de la ejecución, pero desperdició la oportunidad de abrir el marcador.
Apenas dos minutos después, Atlético Tucumán recuperó la pelota y lanzó un contraataque que terminó con el primer gol de Laméndola. El tanto desnudó los problemas del conjunto de Avellaneda para retroceder y cambió por completo el desarrollo del encuentro.
Lejos de reaccionar, Independiente se desarmó por completo en el segundo tiempo. A los cuatro minutos, Laméndola asistió a Manuel Brondo para el 2-0 y, apenas cinco más tarde, Franco Nicola convirtió el tercero. El propio Laméndola completó la goleada a los 25 con un golazo desde la puerta del área.
Con el triunfo, Atlético Tucumán avanzó a los cuartos de final, donde enfrentará al ganador del cruce entre Aldosivi e Independiente Rivadavia. El Rojo, en cambio, volvió a despedirse en el siempre esquivo certamen para el conjunto de Avellaneda.
Gustavo Quinteros aseguró que no renunciará
Después del partido, Gustavo Quinteros pidió disculpas por la goleada, aunque descartó dar un paso al costado y afirmó que continuará al frente del equipo.
La decisión del entrenador abre un nuevo capítulo en una relación cada vez más tensa con la dirigencia. Desde hace semanas, Quinteros reclama públicamente la llegada de refuerzos y sostiene que el plantel necesita incorporaciones para competir por los objetivos trazados.
El técnico volvió sobre ese argumento incluso después de que Independiente iniciara el semestre con triunfos ante Estudiantes y Newell’s. Las victorias, sin embargo, quedaron rápidamente relegadas por las derrotas posteriores y por una eliminación que no puede explicarse únicamente a partir del mercado de pases.
El 4-0 ante Atlético Tucumán también dejó responsabilidades directas del cuerpo técnico. El equipo no exhibió una idea para revertir el resultado, perdió el orden tras el primer gol y terminó entregado mucho antes del final.
Quinteros había solicitado refuerzos y en distintas conferencias volvió a remarcar las limitaciones del grupo que conduce. La insistencia comenzó a funcionar como una anticipación permanente de resultados adversos y, al mismo tiempo, como una desvalorización pública de los futbolistas que debe preparar y potenciar.
Una crisis que también golpea a la dirigencia
La goleada se produce en un momento sensible para la vida política de Independiente, que tendrá elecciones a fin de año. El resultado vuelve a colocar a la conducción bajo cuestionamiento por la conformación del plantel y por una crisis deportiva que atraviesa entrenadores, mercados de pases y competencias.
El Rojo lleva años alternando breves recuperaciones con nuevos retrocesos. Cambian los cuerpos técnicos y los nombres propios, pero el club continúa sin consolidar un proyecto capaz de devolverle protagonismo y estabilidad.
La eliminación también reduce los caminos deportivos hacia la próxima Copa Libertadores y deja a Independiente obligado a recuperarse en el Torneo Clausura. Ya no alcanza con reclamar incorporaciones ni recordar las carencias heredadas: la goleada ante Atlético Tucumán fue un papelón que compromete a los jugadores, al entrenador y a la dirigencia.




