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CÓMO ACTUAR ANTE UN ACV | DR. IVÁN LYLYK, NEURORRADIÓLOGO INTERVENCIONISTA en #ENSONDEPAZ
El Dr. Iván Lylyk advierte que en la Argentina se trata a menos del 3% de los pacientes y detalla las claves para prevenirlo y detectarlo con rapidez. Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Ataque Cerebrovascular (ACV), una de las principales causas de mortalidad y la primera de discapacidad prevenible a nivel global. En diálogo con el equipo del programa, el médico neurorradiólogo intervencionista Dr. Iván Lylyk (MN 158.251) hizo hincapié en la urgencia médica que representa esta patología y en la importancia del cambio cultural respecto a su abordaje.
"Ya no le decimos más accidente: si se puede prevenir, es un ataque cerebral", remarcó el especialista desde el Jardín Japonés de la Ciudad de Buenos Aires, donde encabezó actividades de concientización junto a escuelas y público general. Uno de los mensajes centrales del especialista fue la necesidad de consultar de inmediato ante el menor indicio: mientras dura el evento, se pierden cerca de 2 millones de neuronas y 14 millones de sinapsis por minuto.
"A diferencia del dolor de pecho o el infarto coronario, donde la gente acude corriendo a la guardia, con el ACV muchas veces se demora. Ante la menor sospecha, es fundamental concurrir a un centro de salud de inmediato; si luego se descarta, el paciente regresa tranquilo a casa, pero nunca hay que perder tiempo", señaló Lylyk. Para facilitar la rápida identificación de un episodio en el hogar o la vía pública, el médico recordó pautas de alarma sencillas basadas en tres acciones clave:
Sonreír: pedirle a la persona que sonría para observar si se cae un lado de la comisura de la boca o hay asimetría facial.
Coordinar: solicitarle que levante ambos brazos o camine, prestando atención a pérdidas súbitas de fuerza, equilibrio o pérdida de visión repentina en un ojo.
Repetir: hacerle pronunciar una frase simple para evaluar dificultades en el habla o en la comprensión de lo que se le dice.
Ante la presencia de cualquiera de estos signos —o un dolor de cabeza atípico y repentino de máxima intensidad— se debe activar la asistencia médica de urgencia. Aunque la incidencia se incrementa a partir de los 70 años, el especialista alertó sobre un número creciente de casos en adultos de entre 30 y 40 años, asociado a hábitos perjudiciales y al uso de sustancias psicoactivas.
Entre las medidas de prevención primarias, recomendó:
Control estricto de la presión arterial, el colesterol y la diabetes.
Mantener un descanso de calidad (entre 6 y 8 horas diarias) y gestionar el estrés.
Alimentación balanceada, actividad física regular y reducción del consumo de tabaco y alcohol.
"En Argentina tenemos una deuda grande: se trata a menos del 3% de los ACV que ocurren. En los países donde se aborda con programas organizados y concientización seria, los índices de mortalidad y discapacidad se reducen drásticamente. En nuestro país podemos y debemos mejorar esos números", concluyó.
El Dr. Iván Lylyk advierte que en la Argentina se trata a menos del 3% de los pacientes y detalla las claves para prevenirlo y detectarlo con rapidez. Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Ataque Cerebrovascular (ACV), una de las principales causas de mortalidad y la primera de discapacidad prevenible a nivel global. En diálogo con el equipo del programa, el médico neurorradiólogo intervencionista Dr. Iván Lylyk (MN 158.251) hizo hincapié en la urgencia médica que representa esta patología y en la importancia del cambio cultural respecto a su abordaje.
"Ya no le decimos más accidente: si se puede prevenir, es un ataque cerebral", remarcó el especialista desde el Jardín Japonés de la Ciudad de Buenos Aires, donde encabezó actividades de concientización junto a escuelas y público general. Uno de los mensajes centrales del especialista fue la necesidad de consultar de inmediato ante el menor indicio: mientras dura el evento, se pierden cerca de 2 millones de neuronas y 14 millones de sinapsis por minuto.
"A diferencia del dolor de pecho o el infarto coronario, donde la gente acude corriendo a la guardia, con el ACV muchas veces se demora. Ante la menor sospecha, es fundamental concurrir a un centro de salud de inmediato; si luego se descarta, el paciente regresa tranquilo a casa, pero nunca hay que perder tiempo", señaló Lylyk. Para facilitar la rápida identificación de un episodio en el hogar o la vía pública, el médico recordó pautas de alarma sencillas basadas en tres acciones clave:
Sonreír: pedirle a la persona que sonría para observar si se cae un lado de la comisura de la boca o hay asimetría facial.
Coordinar: solicitarle que levante ambos brazos o camine, prestando atención a pérdidas súbitas de fuerza, equilibrio o pérdida de visión repentina en un ojo.
Repetir: hacerle pronunciar una frase simple para evaluar dificultades en el habla o en la comprensión de lo que se le dice.
Ante la presencia de cualquiera de estos signos —o un dolor de cabeza atípico y repentino de máxima intensidad— se debe activar la asistencia médica de urgencia. Aunque la incidencia se incrementa a partir de los 70 años, el especialista alertó sobre un número creciente de casos en adultos de entre 30 y 40 años, asociado a hábitos perjudiciales y al uso de sustancias psicoactivas.
Entre las medidas de prevención primarias, recomendó:
Control estricto de la presión arterial, el colesterol y la diabetes.
Mantener un descanso de calidad (entre 6 y 8 horas diarias) y gestionar el estrés.
Alimentación balanceada, actividad física regular y reducción del consumo de tabaco y alcohol.
"En Argentina tenemos una deuda grande: se trata a menos del 3% de los ACV que ocurren. En los países donde se aborda con programas organizados y concientización seria, los índices de mortalidad y discapacidad se reducen drásticamente. En nuestro país podemos y debemos mejorar esos números", concluyó.




