El exministro de Seguridad y exjefe de Gabinete Aníbal Fernández volvió a escena política con una visita estratégica a La Plata, donde dejó mensajes claros sobre el futuro del peronismo bonaerense y nacional. En un encuentro con autoridades del gobierno provincial, el dirigente se erigió como defensor del mandatario Axel Kicillof y marcó distancia con sectores ligados a la vicepresidenta condenada.
## Un llamado a la unidad con matices críticos
Fernández advirtió que el partido debe evitar repetir errores históricos que debilitaron su estructura. Según su análisis, el peronismo carece de figuras con peso específico fuera del actual gobernador bonaerense, por lo que consideró imprescindible «guardar» al dirigente de La Plata como activo central de cara a los comicios venideros. «Tenemos que preservar lo que nos queda», expresó en tono de urgencia.
La evaluación sobre Kicillof fue elogiosa: lo describió como un cuadro técnico de primer nivel que logró implementar políticas públicas pese a las restricciones presupuestarias que, en su opinión, le impone la administración de Javier Milei. La cercanía personal entre ambos, según confió, se traduce en conversaciones fluidas y un clima de confianza mutua.
Sobre el exministro de Economía Sergio Massa, Fernández se mostró más evasivo. No descartó que pueda competir nuevamente, pero se desentendió de definir nombres: aclaró que no le compete designar candidatos y que podrían surgir otras figuras del peronismo o incluso outsiders que hoy no están en el radar.
## Rechazo explícito al cristinismo electoral
El momento más contundente de la entrevista llegó cuando abordó la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner. Fernández fue tajante al descartar una posible candidatura de la exmandataria: la condena firme, sostuvo, constituye un impedimento legal insalvable para postularse a cargos públicos.
Sin embargo, matizó su posición al reiterar su convicción de que la dirigente es inocente de los cargos que le valieron la inhabilitación. «Está presa por algo que no cometió», afirmó, aunque rechazó con énfasis adherir a consignas militantes como las que demandan su libertad con carteles públicos. El gesto, interpretado como una señal de autonomía respecto al ala más dura del kirchnerismo, incluyó una confesión sobre sus vínculos personales: mantiene contacto telefónico regular con la exjefa de Estado y la visitó en reiteradas oportunidades durante su detención.
Fernández también lanzó una crítica velada pero dura contra la conducción partidaria de las últimas dos décadas. Ironizó sobre la imposibilidad de confeccionar una nómina precisa de referentes genuinos del PJ, sugiriendo que la designación de cargos respondió más a lealtades personales que a méritos políticos. «Se ocuparon puestos clave con amigos, y ahora nadie sabe quién es quién», disparó.
## Posturas institucionales y calendario electoral
En materia de reglas de juego, el exfuncionario defendió las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias como mecanismo para ordenar competencias internas que, sin ese filtro, tendían a desbordarse. Se atribuyó parte de la autoría intelectual del sistema durante su paso por la cartera del Interior y lo contrapuso favorablemente a las internas partidarias tradicionales, que calificó de inmanejables.
Respecto al calendario electoral, se opuso al desdoblamiento entre elecciones nacionales y provinciales, salvo en los casos donde la carta magna de determinados distritos lo impone legalmente. Para Buenos Aires, sostuvo, la coincidencia de fechas sigue siendo el método más efectivo para presentar una oferta unificada ante los votantes. «La estrategia tiene que ser integral, no fragmentada», concluyó.
Redacción SDN
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