Tras un largo proceso administrativo e institucional, el rectorado de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) emitió la Resolución Rectoral N° 1628/2026, mediante la cual sancionó y exigió capacitación en convivencia universitaria a un docente que eliminó unilateralmente contenido académico de un aula virtual. El material censurado correspondía al área de biología molecular e incluía temáticas sobre genética forense y el Banco Nacional de Datos Genéticos.
Para analizar este precedente en defensa de la libertad académica, Francisco Paz dialogó con el investigador independiente del CONICET y profesor adjunto de la UNSL, Maximiliano Juri Ayub, quien denunció el hecho y reflexionó sobre los riesgos de trasladar lógicas de intolerancia al ámbito universitario.
El hecho de censura y la defensa de la libertad de cátedra
Juri Ayub detalló cómo se originó el conflicto en septiembre de 2025, cuando un profesor responsable del área de Biología Molecular de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia (FQBYF) decidió dar de baja material didáctico del aula virtual (Classroom) sin consulta previa, afectando contenidos vinculados a aplicaciones prácticas de la biología molecular.
“Un docente decidió dar de baja del Classroom material que tenía que ver con la misma asignatura, como el tema de marcadores moleculares, la genética forense y el Banco Nacional de Datos Genéticos. La universidad toma esta medida que me parece correcta en el sentido de que en la universidad las ideas se debaten, pero no se censuran», manifestó.
El investigador remarcó que la diversidad de criterios pedagógicos forma parte esencial de la libertad académica, pero advirtió sobre el peligro de permitir que un docente impida a otro ejercer su labor basándose en diferencias ideológicas.
El clima de polarización y el rol de la universidad pública
Paz consultó sobre las motivaciones que pudieron llevar a este tipo de conductas y Juri Ayub apuntó al contexto de confrontación y al impacto de discursos que fomentan la lógica de «amigo-enemigo» en la sociedad. “Estamos inmersos en un clima de odio fomentado desde las más altas esferas del gobierno. Algunas personas sienten que cierto espacio de poder los coloca en una especie de cruzada contra determinados sectores ideológicos”, detalló.
Asimismo, el docente subrayó que la ciencia se rige por evidencias metodológicas validadas internacionalmente, más allá de las simpatías políticas, y reivindicó el rol de instituciones históricas como el Banco Nacional de Datos Genéticos y el Equipo Argentino de Antropología Forense.
La resolución establece como sanción el apercebimiento al docente que llevó a cabo la censura. Las medidas complementarias de prevención y reparación implican una capacitación en materia de convivencia universitaria, ética docente y uso de canales institucionales.
Finalmente, el referente del CONICET adoptó una postura conciliadora y descartó buscar castigos punitivos extremos: “Nosotros no pedimos ni castigo ejemplar ni expulsión ni nada por el estilo. Nosotros pedimos que se corrijan las actitudes que no hacen a la convivencia democrática dentro de la universidad.”